miércoles, 25 de marzo de 2015

Profundas raíces Cívicas, históricas y culturales, identifican a El Peñol de hoy.


El Peñol, un municipio con continuo renacer. Se formó a partir de un resguardo indígena que Fray Miguel de Castro y Rivadeneira promovió en 1654, fundado en 1714 y erigido municipio en 1774. Una comunidad que se vio obligada a ver desaparecer su historia,  las  tradiciones, leyendas, construcciones centenarias, sueños e ideales bajo las aguas inclementes de una represa invasiva. Fue a causa de los mismos peñolenses quienes demostraron el amor a su tierra y orientados por líderes de entonces, lograron erigir un nuevo pueblo, hoy pujante, progresista y emprendedor.

Surge así un pueblo nuevo a partir de 1978, cediéndole sus más productivas tierras a la represa, se reconstruye a la vera de una montaña conservando la tradición agrícola a pesar de encontrar tierras altas con pocas cualidades productivas.

Rápidamente el municipio se reactiva y crece a ritmo acelerado hasta el punto de ser hoy el municipio más importante de la subregión de embalses por su bagaje cultural, la representatividad cívica, las cualidades turísticas y la calidad amable, sencilla y trabajadora de sus gentes.

El Peñol de ayer es bien distinto al municipio de hoy, sus construcciones nuevas, el trazado vanguardista, el progreso constante, la economía agrícola y la oferta del turismo cultural lo llevó a superar los inconvenientes, a vincularse con el nuevo paisaje y a vivir en un espacio económico ambivalente. Su lucha constante por conservar su identidad e idiosincrasia, lo conlleva a diseñar estrategias para el rescate de su riqueza histórica motivado por el cambio obligado por las influencias externas. Es, en su corta vida de la nueva cabecera, 37 años, El Peñol da muestras de su gran potencial progresista y es reconocido a nivel departamental y nacional como el pueblo que resurge de las aguas con ímpetu progresista.

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